Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Descubriendo a una superclase de la clase

Ed., Diario Progresista, 18 de diciembre de 2014

 

Estaba yo en el instituto cuando escuchaba las educativas canciones del Gran Joaquín Sabina y es en una de sus canciones en la que quiero basar esta columna. Y es que, como ya presentí entonces, afortunada o desafortunadamente me he quedado acompañando a los y las superclase. Me explico.

En estos tiempos de política y activismo fáciles de eslóganes e imagen, los y las intelectuales y académicas con discursos estructurados, coherentes y claros no están de moda, no venden. Así que los y las superclase se quedan en el banquillo, vencidos, calvos y tiesos. Mientras tanto, el que se limita a repetir las fórmulas que les vienen dadas sin molestar ni pensar mucho llegan lejos.

Por otro lado me doy cuenta de que, como en la masculinidad heterosexista, en el activismo social y político, salvo honrosas excepciones, hay que comerse una y contar veinte. Es más importante vender lo que se hace, que el hecho de hacerlo, importa más la publicidad que el beneficio que se pueda generar.

La discapacidad no escapa a esto, al contrario, se ve implementado por un fenómeno de los que ya he hablado alguna vez como “el síndrome del guardian”: Aquel por el que algunos miembros de un colectivo, se sienten superiores al resto salvaguardando la “normalidad” imperante). El ejemplo en el que siempre me he basado es el de los guardianes judíos de los propios campos de concentración nazis y los guettos judíos del nazismo. Estas personas, en vez de ser solidaria y fraternal con sus iguales, se mostraban aún más crueles con estos que los propios oficiales nazis para ser aceptados y que no se dudase de su fidelidad. En la actualidad, muchos colectivos tienen ese tipo de guardianes y guardianas y la discapacidad no es una excepción.

Afortunadamente, dentro del mundo académico, aún quedan ejemplos de dignidad y coherencia teóricas, aunque desafortunadamente suelen ser las personas más humildes, ahí radica también su grandeza.

Uno de esos ejemplos es la Profesora e investigadora Melania Moscoso. Desde el 2004, animada por su colega en la UPV, Jesús Arpal, decidió hacer de la discapacidad su campo de investigación, espoleada por la sencilla aspiración de saber más de ella y las demás personas con discapacidad. Melania, es Doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, Universidad del País Vasco, Leioa, en 2007 con la calificación “sobresaliente cum laude”. También fue investigadora del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Actualmente, dedica la mayor parte de sus esfuerzos a buscar puntos de encuentro entre el discurso feminista y la lucha social de las personas con discapacidad. Pues bien, ¿alguien conocía a Melania?, ¿alguna organización de izquierdas o sus fundaciones han llamado a su puerta para preguntarla sobre discapacidad y/o feminismo?, me temo que no. Yo mismo, hasta hace poco no la conocí, gracias a una búsqueda en Google de mi novia, Mar, sobre feminismo y discapacidad.

Afortunadamente, el próximo domingo se reconocerá el trabajo de Melania con el Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos, en su categoría de Apoyo a la Dependencia y la Discapacidad. Os recomiendo no perderla la pista, merece la pena.
 

 

 

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