Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Etiquetas necesarias

Ed. Diario Progresista, 4 de septiembre de 2014

 

Parece ser que desde los despachos del asociacionismo y de su máxima representación socio-política, el CERMI, se ha dado la consigna de quitar las etiquetas. Pues bien, en mi opinión, en el mejor de los casos, esto es un bienintencionado, aunque erróneo intento de normalización;  mientras en el peor de los casos, esto puede ser un cruel ejercicio de darwinismo social. Me explico.

 

 

En primer lugar, ¿vosotros echaríais sal al café o azúcar a vuestros guisos?, no, ¿verdad? Yo tampoco. Eso es lo que puede pasar cuando se quita la etiqueta a algo. En el caso de la discapacidad ocurre lo mismo, lo que muchos llaman etiquetas, para mí son definiciones. Estas definiciones, bien usadas, no son más que herramientas para la mejor normalización de la vida de las personas con discapacidad.

 

Sin las definiciones anteriormente referidas, las personas con discapacidad serían percibidas como personas sin discapacidad “raras”, “lentas”, “repetitivas”, “nerviosas”, etc, etc…  Esto, provoca incomprensión en la sociedad y  sentimiento de inferioridad y/o frustración de la propia persona con discapacidad al pensar que no puede hacer todo exactamente igual que las demás personas, sin saber exactamente el motivo. De este modo, las personas con discapacidad desperdician sus capacidades intentando realizar actividades que no encajan con estas.

 

La igualdad no puede ser una tabla rasa, nada sería más injusto que esto. Como socialdemócrata creo firmemente que la igualdad de derechos solamente se consigue si se parte del reconocimiento de la diferencia y se hacen políticas compensatorias. De echo, uno de los argumentos del neomachismo o postmachismo es el siguiente: “¿No queríais ser iguales?” No se trata de hacer lo mismo, sino de ser iguales en derechos, para lo cual hay que tener en cuenta las diferencias.

 

Por otro lado, si pensamos mal, esas consignas pueden estar motivadas por un simple darwinismo social. Quienes puedan hacer las cosas sin apoyos, podrán optar a normalizar su vida, quienes no, seremos un caso perdido abocado a la beneficencia. ¿Con que fin se haría eso? La respuesta es clara, sobretodo por motivos económicos. Si se convence a la persona de que no necesita ningún apoyo, ni trato “especial”, eso que se ahorra el Estado en políticas compensatorias y para las personas muy afectadas ya están las entidades privadas. Un negocio redondo, vamos. Y encima este negocio está bendecido por una falsa y elitista idea de integración social.

 

En conclusión, hay etiquetas necesarias para no caer la desigualdad peor de todas, la que se apoya en la igualdad total.

Actualidad

¡Texto! Puede insertar contenido, moverlo, copiarlo o eliminarlo.

 

 

Víctor Villar Epifanio

Crea tu insignia
Víctor Villar Epifanio

Promociona también tu página
Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Víctor Villar Epifanio

Página web creada con 1&1 Mi Web.