Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Idea original del Sistema de Atención a la Dependencia y las mentiras del PP

Ed. Diario Progresista (www.diarioprogresista.es), 25 de abril de 2013

 

               Se dice que la Atención a la Dependencia es el cuarto pilar del Estado del Bienestar, así lo ha dicho desde el principio el Ministro que lo creó, Jesús Caldera y es cierto, es así. Pero,  ¿es casual este nombre?, ¿qué quiere decir esto?, ¿en qué posición coloca esto al Sistema de  Atención a la Dependencia? Me explico.

 

               Tradicionalmente, desde el fin de la segunda Guerra Mundial, el Estado del Bienestar se compone de tres pilares básicos: La Sanidad, la Educación y las Pensiones. Paradójicamente, aunque el Estado del Bienestar se empezó a pensar cuando los veteranos de la Gran Guerra volvieron con distintas discapacidades, la falta de atención a las personas que necesitaban ayuda para desenvolverse en las actividades de vida diaria no estaban cubiertas por el Estado del Bienestar. No estaba cubierta, hasta que un Gobierno socialista pensó, ¿y por qué no?, y creó la llamada Ley de Dependencia.

 

               Esta Ley, se concibe no como una Ley para crear un servicio más dentro de los Servicios Sociales, sino para crear todo un sistema propio, el Sistema de Atención a la Dependencia (SAD). Un sistema  con servicios sociales dentro de él mismo, no lo contrario. El SAD pretende cubrir todas las necesidades que una persona con discapacidad o en situación de dependencia tenga: Ayudas para la autonomía personal,  atención a las necesidades básicas, tratamientos preventivos y paliativos, etc, etc..

 

               Este planteamiento se hizo así para elevar  el rango de protección al de Sistema Integral. ¿Pero cual fue el motivo? El motivo no es otro que cubrir una necesidad continuada. Todo el mundo se hace mayor, puede tener un accidente o puede tener una discapacidad desde la infancia. Esta situación, no se puede cubrir con Servicios Sociales puntuales que suelen darse en situación de necesidad, como elemento regulador de la desigualdad social. Una discapacidad o la vejez son para toda la vida y necesitan una protección continuada. Por eso necesitan un sistema propio.

 

               Pero este sistema, es un añadido a los Servicios Sociales ya existentes, un refuerzo especializado, en ningún modo debe ser un sustitutivo de los mismos. La discapacidad y la vejez son caras y deben tener una atención especializada por parte del Estado del Bienestar. Quitar estos Derechos Sociales a las personas dependientes, sería como decir: “O te operas de apendicitis, o te damos una beca de estudios”. Son conceptos distintos de protección. Yo, como ciudadano tengo derecho a unos Servicios Sociales, pero además, como persona con discapacidad tengo derecho a una ayuda específica.

 

               Pues bien, lo que está haciendo el PP es utilizar la dependencia para desmantelar los Servicios Sociales, haciendo pasar a las personas que solicitan estos servicios por una valoración de dependencia y quitando de esta forma derechos ya existentes como la ayuda a domicilio o la teleasistencia. Al mismo tiempo, hacen la trampa inversa, utilizando la existencia de prestaciones ya existentes, para recortar brutalmente, casi eliminar la prestación por dependencia.

              

               En fin, el truco del almendruco.

 

 

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