Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Las lágrimas de Pinel

Ed. Diario Progresista, 11 de diciembre de 2014

 

En 1793, el médico francés Philippe Pinel, durante el periodo de la Comuna, empezó a trabajar en el manicomio de Bicêtre. En dicho centro, bajo la supervisión de Jean-Baptiste Pussi comenzó a aplicar tratamientos revolucionarios para su época. Pues bien, parece ser que en la "moderna" Europa del s.XXI se han olvidado esas enseñanzas y se vuelve al antiguo régimen. Me explico. 

El Dr. Pinel, a quien podemos considerar el antecesor de la psiquiatría moderna, aplicó unas técnicas temerarias para la época donde aún se convivía con la visión irracional de la enfermedad mental. Pinel, observó una cosa tan sencilla como que cuando una persona con enfermedad mental es tratada como persona, esta mejora y responde como tal. De este modo, Pinel suprimió técnicas de la época como la sangría a los enfermos y la inmovilización de los mismos mediante cadenas, desatando a sus pacientes. En un adelanto de lo que posteriormente será la psicología social, la psicología humanista (como la Gestal por ejemplo) y la educación social, Pinel entendió que el tratamiento psicológico, mediante psicología positiva y el trato humano, haría mejorar a los pacientes. Así mismo, a Pinel le debemos la primera clasificación de enfermedades mentales. 

Pues bien. En el s. XXI, en esta nueva Europa democrática, las personas con discapacidad volvemos a estar atadas y enjauladas.

Según denunció la BBC, en un centro estatal de Grecia niños y niñas con diversas discapacidades como autismo o síndrome de Down son enjaulados y atados a sus camas, sin sacarles de ellas para sus necesidades básicas como comer. La dirección del centro, se escudó en que se hacía para que los niños no se autolesionasen o lesionasen a terceros. Se escudan en la falta de recursos para atender a estos niños.

No solamente esto, sino que aquí, en nuestro país también pasa. Como ya publicamos en Diario Progresista Castilla y León, Susana Martín, una madre de un chico con autismo de León, está luchando por la creación de un Centro especializado en autismo. Mientras esto llega, su hijo Aarón se ve obligado a ser internado durante sus crisis en las plantas de psiquiatría donde es atado y medicado. 

A la vista de todo esto, parece ser que lo “moderno” es que la izquierda se olvide de su parte humanista y sus logros en campos como la psicología o la pedagogía. Esto supone un retroceso brutal en el progreso de la humanidad en este campo. No me refiero ya a la izquierda de partidos, sino que echo de menos aquellos movimientos pedagógicos de los años 30 en Europa o aquellas escuelas psicológicas en los años 60 y 70 que ponen a ser humano por encima de todo. ¿Acaso hemos perdido la conciencia de camino a la “modernidad”?, ¿o es que en caso de crisis ciertos temas pasan a un segundo plano? Y si es esto último, ¿acaso la Francia de 1793, o la España de principios del s. XX tenían más recursos?, no lo creo. Incluso, por poner un ejemplo más reciente, acaso los/as psicólogos/as, pedagogos/as y educadores/as de la España de los años 80, con una renta per capita mucho menor que la actual tenían más recursos? Claro que no, pero había tres cosas de las que ahora empezamos a carecer: compromiso vocacional, voluntad política y autenticidad ideológica.

En fin, lo dicho, devolvamos el sentido a la palabra progresismo y no lo sustituyamos por una “modernidad”, en el mejor de los casos, vacía de contenido.

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