Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

¡Muera la inteligencia! ¡Viva la discriminación!

Ed. Diario Progresista, 24 de abril de 2014

             

Estamos en el s.XXI, todo debe modernizarse y el PP no es una excepción. Y es que este partido, creado por un Ministro de Franco, ha pasado del  “¡Muera la inteligencia!, ¡Viva la muerte!”, de Millán-Astray, al “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la discriminación!”, de la Presidenta de la Diputación de Alicante, Luisa Pastor Lillo. Me explico.

 

                Antes de nada, quiero dejar claro que, viendo la biografía de la Sra. Luisa, soy incapaz de actuar con dureza con esta bonachona mujer, sería como culpar a la víctima de una secta de los actos cometidos en nombre de esta, los culpables intelectuales de esto son otros y no están ni en altas montañas, ni en lejanos desiertos.

 

                Dicho esto, me parece vergonzoso que Alfredo Sánchez Sansano, persona con discapacidad encamada, se vea privado de asistir, en el Auditorio de la Diputación de Alicante, a la ópera Oh My son , a la que había sido invitado por su compositor, Marcos Galvany, el día 13 de abril de 2014.  La respuesta dada por parte de fuentes de la Diputación de Alicante es algo así como: “No es normal ver una cama en una ópera”. Muy bien, analicemos esta respuesta discáfoba a la par que elitista. Es más, dado que se trata de una familia humilde, mi pregunta sería: ¿Tiene más de lo primero o de lo segundo?, ¿sería la misma reacción si se tratase del hijo de un alto cargo de su partido? Yo creo que no.

 

                En cuanto al elitismo, no hay peor elitista que el nuevo elitista, ni peor amante de la cultura que quien juzga el libro por su tapa, o la música por el auditorio en la que se toca. Amar la cultura así es insultarla, Dª Luisa. La cultura debe ser algo vivo, hecho por y para el pueblo, bien sea en la España de los 30 haciendo teatro en  un escenario con cuatro tablones, o proyectando una vieja película en una sábana; o en las favelas de Río de Janeiro, alfabetizando  a niños y niñas de la calle.

 

                En cuanto a la discafobia, ¿deberían prohibir al Profesor Stephen Hawking acceder a su propia clase en Canbridge?, ¿o a la Profesora Eva Gil a la UPM?, o ya puestos pongamos escaleras a la Profesora Maribel Campo para acceder a la USAL ¿Quién ha visto una silla de ruedas en un Templo de saber? ¡Donde vamos a ir a parar! O, hablando de Templos del saber, impidamos a este ateneísta que suscribe acceder al su Docta Casa en Madrid, su voz es rara, no es normal, suena raro, o sino metálico. Afortunadamente, grandes académicos e intelectuales de la talla del Profesor Verdugo o el difunto Carlos París, creyeron en nosotros, vencieron sus temores mediocres y apoyaron a estos “bichos raros”.

 

                Por esto último, se que la grandeza del saber está en enriquecerlo en la diversidad y por supuesto de abajo arriba, ya que es la construcción social más pura que puede haber, siendo, de hecho, la manifestación de esa construcción social, por lo que resultaría absurdo no contar con la sociedad, con toda ella para crearla y disfrutarla. Pero, por eso mismo, yo no puedo atacar a quien no se la ha dado la oportunidad de interiorizar la cultura, sino que habla solamente del envoltorio que la han vendido de la misma. Solamente pido que se permita a Alfredo alimentar su alma y su cerebro, ya que él si sabe apreciar la cultura de una forma más ética y menos estética.

 

                Así que ya saben, ahora, décadas después, es este “ateneísta raro” quien extiende los dedos sobre la mesa y les dice: “Vencerán, pero no convencerán”.

 

 

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