Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Plataformas ciudadanas: Una esperanza por organizar

En los últimos tiempos, las Plataformas ciudadanas se han mostrado como una manera eficaz de presión, una nueva forma de organización social guiada por causas puras, sin intereses y sin agenda oculta. Simplemente, la sociedad organizada de forma totalmente horizontal. Pero eso tiene varios problemas y en el caso de la discapacidad más aún. Me explico.

 

Si lo comparamos con el asociacionismo tradicional, vemos, al menos en el caso de la discapacidad, una mayor conexión con las necesidades reales del colectivo de personas con discapacidad y al mismo tiempo, una mayor carga política, (que no partidista), en el buen sentido de la palabra.

 

Esta nueva forma de organización, carece del clientelismo del asociacionismo tradicional, ya que no dependen de subvenciones públicas. También carece de intereses profesionales, ya que nadie cobra por su labor y no hay ninguna estructura que mantener. Esto permite a la Plataforma actuar libremente, sin las presiones clientelistas de las asociaciones tradicionales. Esto hace que estas Plataformas ocupen el lugar de de las Asociaciones tradicionales poco a poco. Esto es así también por lo cerrado del mundillo asociativo de la discapacidad. Estas Plataformas, han permitido a las personas con discapacidad salir a la arena pública y relacionarse con la sociedad y con otras organizaciones sociales.

 

Si lo comparamos con los partidos políticos, vemos que estas plataformas tienen los pies más en la calle y que pueden dedicarse mejor a los temas que les compete, solucionando temas concretos y necesidades reales.

 

Además, es el propio colectivo quien lucha por sus propios intereses, esto hace que estas personas tengamos la dedicación de él o la mejor de los militantes, ya que se trata de personas afectadas, madres y padres que luchan por sus hijos e hijas, o profesionales luchando por su trabajo. Aquí no hay "trepas" que valgan, los intereses son comunes y no hay dinero que sacar, ni estructura que escalar.

 

Sin embargo, esta forma de organización tiene sus defectos:

 

Uno de estos defectos, es que al estar creadas para una causa muy concreta, al conseguir dicha causa la Plataforma se disuelve. Esto, hace que el asociacionismo tradicional vuelva con todos sus vicios adquiridos.

 

Otro de esos defectos, es que dependen solamente de la buena voluntad y el trabajo de sus miembros. Ese esfuerzo, puede ser mayor o menor según cada uno de sus miembros y al ser "gente corriente", no militantes de vocación, llegan un momento en que se cansan y vuelven a sus quehaceres diarios.

 

Derivado de lo anterior, lo que veo en esos grupos es cierta desorganización en sus acciones sin mando ni consignas unificadas.

 

Por último, consecuencia de todo esto, se corre el peligro de caer en el liderazgo personalista, también llamado liderazgo carismático. Los medios buscan una cara y al dársela se corre el peligro del seguidismo.

 

¿La solución? Muy fácil. Tan simple como hacer que esto continúe en el tiempo dotándolo de un esqueleto, una estructura que nos haga volver al asociacionismo de finales de los 70, principios de los 80 en España.

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