Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

El complejo de partido único, la discapacidad y la dependencia

Ed. Publicoscopia, 28 de abril de 2015.

 

Somos un partido de mayorías, somos un partido de Gobierno, somos responsables, etc, etc… Uno ya se cansa de eufemismos tales como estos que suelen querer decir aquello que ya decía el gran Groucho Marx: “Si no le gustan mis principios, tengo otros”. Pero la cosa es más sangrante aún cuando se trata de discapacidad y dependencia. Me explico.

Parece ser que el ruido de sables dio un pánico tal a la generación de nuestros padres y abuelos que uno de los acuerdos tácitos del 78 fue el de crear un sistema en el que se prime la paz a la ideología. De este modo, aunque en los primeros años de democracia había más pluralidad, sobretodo entre las izquierdas, pronto, bien por miedo a los “radicalismos”, por “el voto útil”, o por los apoyos desiguales a unos y otros partidos y el marketing político, el caso es que todo se aglutinó en dos partidos.

 

Para mí, el principal problema de esto, es el que dice el refrán: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Así de sencillo. Un mismo partido no puede ser: troskista, republicano, socialdemócrata, monárquico y socioliberal, al mismo tiempo. Tampoco se puede ser: Tradicionalista, monárquico, neofalangista y liberal.

Al final, esta vocación de partido único nos lleva a las izquierdas, a veces a hacer cosas que no queremos, con lágrimas en los ojos. Pero otras veces, esto se traduce en una total desorientación ideológica que nos confundimos hasta a la hora de presionar un botón. Y es que algunos miembros de esta mi generación no sabe muy bien donde está el enemigo, es lo que tiene el relajarse y olvidar a quien se está defendiendo y el porque de tus ideas. Afortunadamente, aún hay gente que sufrimos lo suficiente como para no olvidar nuestras ideas y porque luchamos, pero lo suficientemente poco como para, como nos decían recientemente, poder elevar la voz por aquellas personas que no pueden hacerlo.

 

Uno de esos casos, es el de las personas con discapacidad y en situación de dependencia y sus familias. Y es que, si con la primera firma de la ILP del CERMI por un copago no confiscatorio por un dirigente de izquierdas nos sentimos traicionados, con la segunda firma nos sentimos abandonados y políticamente desprotegidos por aquellos que nos debían arropar políticamente. Y mucho más, cuando los que se supone que son teóricamente los terceros en discordia en las izquierdas ya han dicho que van a rematar la figura no profesional de la cuidadora en el entorno familiar, apostando por la profesionalización. Con este panorama, nos hacemos todos de Compromís, o nos “nacionalizamos” vascos o catalanes, ya que creo que la izquierda allí no ha firmado eso, o estamos desprotegidos políticamente.

 

Y es que si la desorientación política es grande en general, en el caso de la discapacidad y la dependencia es mucho mayor, ya que no se nos ve como sujetos políticos, sino como filantropía apolítica. Lo que no ve la izquierda es que lejos de ser ajenos a sus convicciones, somos el último reto de las mismas. ¿Acaso un verdadero socialista, un verdadero comunista, firmaría por cualquier tipo de copago en educación o en sanidad?, no ¿verdad?, ¿entonces porque se firma en dependencia?

 

Espero que esto nos ayude a todos a pensar cuales son nuestras ideas y a quien abarcan las mismas.

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