Víctor Villar Epifanio
Víctor Villar Epifanio

Mi experiencia con el Centro Especial de Empleo El Cid S.L.

Para quién tenga a bien leer estas líneas, será un placer contarte a ti, persona desconocida, (o conocida), mi experiencia con el Centro Especial de Empleo El Cid S.L., en adelante (CEE El Cid), un Centro gestionado por la Asociación APACID, en Burgos, Castilla y León, Estado español.

 

                Pues bien, para empezar os contaré la secuencia objetiva de los hechos. Estando yo de “vacaciones activas” en Madrid,  recibí una llamada de la Oficina de Empleo del ECYL (Servicio Público de Empleo de Castilla y León) del barrio de Capiscol, llamada que, debido a mi discapacidad atendió mi pareja, Mar Molpoceres Molpeceres . En esta llamada nos decían que tenían una oferta de empleo para mí. Naturalmente, dije que estaba fuera de Burgos y quedé en ir el martes 19 de julio.

 

Llegado el día fijado, fuimos allí, nos dieron la carta de demanda y esa misma mañana llamamos al CEE El Cid. En una primera llamada, la persona de contacto, Mª Ascensión De la Fuente, nos dijo que  no daba el perfil y que ella misma llamaría a la Oficina de Empleo para que no tuviera que ir otra vez allí ya que no es la Oficina que me pertenece y que nos volvería a llamar para confirmárnoslo. Tras esa primera llamada, mi compañera y yo pensamos que merecía al menos una oportunidad de explicarme y de ver si mi puesto de trabajo se podría adaptar a mi discapacidad a través de las Nuevas Tecnologías ya que el único problema eran la atención telefónica en un principio, con más razón siendo un CEE y siendo un puesto para un Director de Recursos Humanos, el cual tiene, (o debería tener), la adaptación de puestos de trabajo como una de sus funciones. Así se lo hicimos saber en una segunda llamada y tras insistir ante su reticencia expresada con frases como: “Según le oigo (a lo lejos) no puede”, la Sra. Mª Ascención tuvo a bien concederme una entrevista en persona, “si quería”.

 

Pues bien, al día siguiente fuimos allí y es ahí donde sufrí el peor trato. Fuimos recibidos por una persona que no era la Sra. Mª Ascensión y que no nos dijo su nombre ni su cargo en el CEE el Cid, esta persona nos hizo pasar a una sala de reuniones y comenzó la reunión.

 

En primer lugar, la mayor parte del tiempo esta persona se dirigió a mi compañera Mar.

 

En segundo lugar, se apreció por su tono impositivo y su forma rápida de hablar que su consigna era despacharnos cuanto antes y no dejarnos argumentar, simplemente darnos una especie de argumentario empresarial y despedirnos. Cuando por fin pude intervenir con el sintetizador de voz de mi móvil solamente dije una frase concisa: “Para hacer una entrevista estandar, por ejemplo, hace falta tener clara la metodología, no hablar tanto”. Ante esta frase, la única respuesta que recibí fue una mirada de enfado y unos segundos de silencio, después de lo cual, esta persona continuó con su argumentario, no sin antes demostrar su falta de interés por las Nuevas Tecnologías con frases como: “¿Eso es “como un móvil”?; a lo cual yo contesté: “Es un móvil”; respondiéndome: “Pues aquí hay sitios donde no tenemos cobertura”. Que alguien me explique que tiene que ver la función de voz de un iphone 6 con la cobertura, en fin.

 

Después de esto, cuando ya nos íbamos, esta persona, demostrando una falta total de conocimiento de la discapacidad nos  preguntó al llamar a un taxi: “¡Ah! ¿Vosotros necesitáis un taxi adaptado, ¿no?”, pregunta obvia dado que mi pareja usa andador y yo silla de ruedas de motor.

 

Ante todo esto, yo saco varias conclusiones:

 

Como Graduado Social, observo que en este CEE las entrevistas se hacen para apabullar a la persona candidata, buscando sus errores y no como se tiene que hacer una entrevista que es dejando hablar y preguntar a las personas candidatas en un ambiente distendido.

 

Al mismo tiempo observo que no se tiene ningún tipo de interés por buscar formas de adaptación de puestos de trabajo para personas con discapacidad. Esto, aunque, como me pareció intuir en el discurso, era bastante difícil, podría haber sido incluso un buen ejercicio teórico dada la naturaleza del puesto de trabajo.

 

También, como activista social de la discapacidad, militante político especializado en discapacidad y Diplomado en Educación Social, veo que no se respeta el hecho diferencial de cada persona con discapacidad, intentando una integración por asimilación en vez de una adaptación multicapacidad del puesto de trabajo.

 

Esto último, desde el punto de vista político contraviene el sentido inicial de un CEE el cual debería ser una forma de transición laboral de la persona con discapacidad al mercado laboral abierto.  Muy al contrario, parece que, al menos en este caso, la única protección que existe es la de una empresa que aprovecha su carácter social para competir en el mercado laboral, sin importarles la integración laboral de sus trabajadores y trabajadoras con discapacidad.

 

Con todo ello, cuando salí de aquel lugar, mi preocupación no era mi propio puesto de trabajo, sino que pensé en las personas con discapacidad que recibieran ese trato teniendo menores recursos, menor autoestima o menor formación que yo mismo. Espero y deseo que no sea ese el trato dispensado a esas personas con discapacidad y ya como activista prestaré más atención para que así no sea.

 

 

Actualidad

¡Texto! Puede insertar contenido, moverlo, copiarlo o eliminarlo.

 

 

Víctor Villar Epifanio

Crea tu insignia
Víctor Villar Epifanio

Promociona también tu página
Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Víctor Villar Epifanio

Página web creada con 1&1 Mi Web.